En pleno Paseo de Recoletos de Madrid, entre terrazas, coches y turistas y madrileños paseando, nos encontramos con un edificio señorial y muy especial. La Biblioteca Nacional de España, no solo es una de las instituciones culturales más antiguas del país, sino también una gran caja fuerte de todo el conocimiento español. Aquí encontramos almacenados siglos de historia, de arte y sobre todo, de palabras.
Donde viven los libros desde hace más de 300 años
Todo empezó en 1712, cuando el rey Felipe V, influenciado por las ideas de la Ilustración, decidió crear una gran biblioteca real. Quería un sitio donde se conservara todo lo publicado en España y se pusiera a disposición de los ciudadanos. Quería recopilar, guardar y compartir el conocimiento. Y así nació la Biblioteca Real.
Este lugar es un edificio con historia y estilo. Desde 1896, la Biblioteca Nacional ocupa un impresionante edificio neoclásico en el centro de Madrid. Solo la entrada ya impone ya que podemos ver una gran escalera, columnas clásicas y estatuas de autores como Cervantes, Lope de Vega o San Isidoro.
Pero lo más importante y asombroso lo encontramos dentro, más de 30 millones de documentos, entre ellos libros, manuscritos, mapas, grabados, periódicos antiguos, partituras, etc.
Desde luego podemos sorprendernos con tesoros que no nos imaginábamos que estaban ahí, lo que guarda la Biblioteca Nacional son auténticas joyas. Desde la primera edición del Quijote, hasta grabaciones antiguas, pasando por cartas escritas por Goya, Lorca o Unamuno, entre otros.
Todo lo publicado en España desde 1716 debe enviarse a la Biblioteca. Así que si algún día publicas un libro o incluso tu tesis, acabará aquí.

Imagen: Adolfo Gosálvez, de “Adolfo Gosálvez Photography”
Además de conservar libros, este lugar organiza todo tipo de actividades, así como exposiciones, visitas guiadas, talleres, etc.
Además, cualquier persona tiene la posibilidad de visitar la Biblioteca Nacional de España, un verdadero tesoro cultural ubicado en el corazón de Madrid. Ya sea para admirar sus exposiciones temporales y permanentes, recorrer sus majestuosas salas llenas de historia o simplemente para disfrutar de un momento de calma y tranquilidad, la experiencia es siempre enriquecedora y memorable.
Uno de sus mayores encantos es su sala de lectura, considerada una de las más bonitas de la ciudad. Sentarse allí, rodeado de estanterías repletas de cultura y conocimiento, y llena de una luz cálida y tenue, genera una sensación de serenidad difícil de encontrar en otros lugares.
Uno de sus mayores encantos es su sala de lectura, considerada una de las más bonitas de la ciudad. Sentarse allí, rodeado de estanterías repletas de cultura y conocimiento, y llena de una luz cálida y tenue, genera una sensación de serenidad difícil de encontrar en otros lugares.
Es un espacio donde tienes el placer de estar en silencio en un entorno tan especial.





